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..mas victimas de la fiebre avícola..

Categorias: decoracion de casa, manualidades, arte, aves — on Tuesday, April 25, 2006

Cada que me encuentro con algo de aves que me gusta, pienso que debo añadirlo a mi lista.. Siempre estoy tomando nota de esto, que ya se me volvio una obsesión. En realidad lo que voy a añadir hoy ya lo conocía, pero se me había olvidado mencionarlo… Siempre he sido fan de la obra de Amy Ruppel y siempre he querido comprar uno de sus cuadros, pero por estos días, con bebe a bordo y vísperas de mudanza, las prioridades de inversión son otras…

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Confío en que pronto pondré una entrada en este blog en la que tenga una foto de uno de sus cuadros montado en una de las paredes de mi nueva casa… (suspiro).

Esta también el logotipo de Nest Studio, un almacén en Australia que se especializa en (otra de mis obsesiones) juguetes o muñecos de tela, tienen unas cosas tan lindas entre otras este pájaro (no se de quien es, les escribí pero no me contestaron :) )

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Para terminar la lista de hoy, esta semana me encontré con una peleada (aka = chica) que trabajaba en un cafetín cerca de nuestra casa bueno, pues ahora se dedica a la fotografía, y cuando saco la billetera para darme su tarjeta, me encuentro con esto:

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Una billetera de pajaro!!! Inmediatamente le pedí que me diera el nombre de la diseñadora y lo busque por Internet. Se llama Rebecca Pearcy y sus diseños se llaman Queen Bee Productions, se pueden comprar en este enlace.

Si se encuentran con otros objetos avícolas de este estilo lo pueden hacer saber porfa? estoy coleccionando enlaces…y me harían muy feliz!

Arte contemporáneo sobre niñez (y otras cosas dulces)….

Categorias: arte — on Wednesday, March 8, 2006

En otro blog, en otro idioma y casi que en otra vida mencioné que en las épocas en las que por mi mesa de noche aun rondaban novelas y libros de cuentos, yo solía llevar diarios donde anotaba frases o párrafos que me conmovían de los libros que iba leyendo. Hace poco, mientras arreglaba unos papeles, me encontré uno de estos diarios y pasando sus páginas me tope con este parrafito que saque de “El Cielo Protector”, la novela de Paul Bowles.

Because we don’t know when we will die, we get to think of life as an inexhaustible well. Yet everything happens only a certain number of times, and a very small number really. How many more times will you remember a certain afternoon of your childhood, some afternoon that is so deeply part of your being that you can’t conceive your life without it. Perhaps four or five times more, perhaps not even that.

How many more times will you watch the full moon rise? Perhaps twenty. And yet it all seems limitless.

Rosa crece y cambia cada día. Sus trucos se renuevan a diario en la medida que va descubriendo todo lo que se puede hacer con su cuerpo y con su boca. Verla crecer es conmovedor, emocionante y melancólico a la vez. Verla crecer también me ha puesto a pensar en mi propia niñez y he concluído que ya no puedo separar los recuerdos reales de los imaginados. Así que cuando leí en la revista Dwell que la Galeria Bedford en Walnut Creek, California, iba a montar una exposición titulada “See Jane Run: Contemporary Art about Childhood (and Other Cozy Things)” (Mira a Jane correr: Arte contemporáneo sobre niñez (y otras cosas dulces) me dieron muchas ganas de ir a verla. El grupo de artistas invitados exploran la niñez a través de los recuerdos, las fantasías, la imaginación, y los sueños, con el fin de capturar el universo físico y psicológico de la infancia. La verdad es que me emociona mucho esta exposición: talvez porque ando metida en el mundo de los pañales, los juguetes y los muñecos de tela, probablemente porque aún siento una gran fascinación por las calcomanías, los borradores de olor, los lapices de colores, las crayolas, los sellos de hule y los calquitos. A mi el tema de la memoria siempre me ha obsesionado y el de la memoria de la infancia tiene su encanto particularmente bello. Creo que por eso es que me conmueven tanto las películas de Wes Anderson, en especial la de “Los excéntricos Tenenbaums”, porque por ellas corre una brisa melancólica de infancia pasada. Sus películas y sus personajes tienen un aire de grandiosidad inocente; como si fueran vistos a través del lente de un adulto que recuerda su infancia y los personajes, reales o imaginarios, que le hicieron compañía mientras llegaba a la pubertad… en fin, en todo caso, si van a estar por San Francisco no dejen de darse una pasada por la galería, la exposición pinta bien.

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