emulsión de scott - si funciona!
Hace un par de meses escribí acerca de mi preocupación por la salud de Rosa. Me preocupaba que desde que entro al jardín infantil (aka = cole / guardería) salía de una gripa para entrar a otra. De moco en moco y con una tos que empataba con otra. En fin, una pesadilla para estos pobres padres que maldecían el haberla dejado enviciarse al chupo, que por tener la nariz tapada no podía chupar, y por no poder chupar no podía (podiamos, valga el plural) dormir.
Mi madre, quien esta empecinada en convertir a la Rosa en una tirana anarquista, sugirió que la sacaramos del jardín para prevenir que se volviera a enfermar. Me opuse rotundamente (aunque si lo considere en algún momento), porque sabía que si la sacaba del jardín terminaría por hacerle jaque a la poca cordura que me queda, la poca cordura que he logrado restaurar estos últimos meses desde que ella entró a “estudiar”.
No obstante, no todas las sugerencias de la abuela fueron tiradas al saco roto. Gracias a su iniciativa Rosa empezó a tomar Emulsión de Scott hace un par de meses y santo remedio. Claro que estuvo de vacaciones casi un mes entero, pero ya lleva cuatro semanas en el jardín, rodeandose de adorables criaturas, mocosas y griposas, que insisten en compartirse el agua, el mecato y los microbios.
Pero como diría nuestro querido Hubert (el protagonista de la magnifica película de Mathieu Kassovitz La Haine), a su vez citando al personaje de Steve McQueen en Los magníficos siete, jusqu’ici tout va bien…..


