Cuando los gatos se van…..
….los ratones se van de fiesta. Al menos eso dice el dicho, pero yo, a estas alturas, no se si esté del todo de acuerdo.
A Rosa se la llevaron los abuelos para la playa hace una semana. En realidad partieron el domingo pero a mí esta semana se me ha hecho eterna. Eteeeerna en cuanto al vacío que dejó Rosa, pero a la vez corta porque las cosas laborales en vez de borrarse de la lista parecen reproducirse sin misericordia.
Pensé que cuando se la llevaran iba a respirar de alivio. TIEMPO PARA MI!!! TIME OUT! comer, bailar, rumbear, estudiar, escribir, coser, amar, beber, volver a amar, trabajar, pintar, arreglar, decorar, enmarcar…. tantos verbos que conjugar que dos semanas se iban a quedar cortas. Pero no, no fue así. Le dije adiós a mi princesa una mañana de domingo y no he hecho más que extrañarla y pensarla.
Siendo justa si podría admitir que le he dado a muchos de esos “ar-es” mencionados pero que aún no logro ponerle la cara a otros tantos. Pero bueno, lo que se logró hacer es y será tema para otra entrada. Hoy quiero hablar de Rosa. Mejor aún, quiero hablarle a Rosa.
Por que todo pasa tan rápido que no se a que horas te me creciste. Me di cuenta que el rosado era tu color favorito el día que lloraste porque te quite la única pijama (y la única prenda) color rosa que tenías. Hoy en día tu ropero alberga una cantidad hostigante de elementos rosadas los cuales luces con extravagancia. Por que sos vos la que escoge lo que se pone todas las mañanas. Sos vos la que solita decidió un buen día que los vestidos lindos que tenés son todos vestidos de princesa y te los pones, sin pudor alguno, encima de la ropa del colegio. La abuela apenas se ríe cuando te ve llegar y me pregunta que por que tan matachito. Yo te examino y concluyo que no me pareces matacho. Me parece que te ves divina con tus vestiditos, así abajo estés atiborrada de ropa con la que poco le cuadren.
Te gusta cantar… (pero cómo no te iba a gustar cantar si ésta mama tuya se la pasa tarareando -a pesar del complejo que me creo Dani el día que me dijo que cantaba feo-). Tu también tarareas, y me encanta que cuando te gusta la comida que te doy, cantas y bailas sentada mientras comes a tu antojo.También te gusta bailar y mientras escribo esto se me viene a la cabeza una imagen que me dio mucha ternura.
Hace un par de semanas me acompañaste (un sábado) a la universidad donde trabajo para hacer decoraciones navideñas. Recogimos a Inge y ella se emocionó al oír el CD que estaba sonando. Un tema de New Order la tomo por sorpresa y me preguntó si le podía subir a la música. Casi al mismo tiempo las dos nos volteamos a ver si tu estabas cómoda con el volumen y te pillamos con un brazo arriba en el aire y meneando la cabeza a la Mick Jagger por lo cual concluimos que tu también gozabas del tema. Nos hiciste reir.
Hoy me quede en casa porque voy a un examen de ojos. Probablemente la oftalmóloga me diga que necesito otras gafas, que la vista me ha cambiado. Y sí, cuando me lo diga le daré la razón, porque desde el día en que te ví por primera vez estos ojos no han vuelto a ser, ni serán jamás, los mismos.
Vuelve pronto mi princesa rosa!


