Relatos de leche
Desde que empeze a bloguear en español, me he puesto como tarea encontrar blogs similares al mio y en el mismo idioma. Entre aquellos que he encontrado esta el blog de Mariana, un blog personal, que como el mio pretende compartir su experiencia como madre y los recursos que va encontrando por el camino.
Hace poco (en realidad hace bastante pero yo me tome mi tiempo) Mariana se propuso recoger relatos de leche, es decir, madres hablando de su experiencia con la lactancia, y pensé que podía ser un buen momento para mi escribir acerca de mi experiencia.
Perdonaran la extensión de mi relato, pero como verán, si deciden seguir leyendo, mi experiencia no se asemeja a aquella que pintaron los maestros renacentistas donde se ven unas musas abundantes dando de mamar a sus crios con una sonrisa en el rostro.
Rosa venia sentada. Su parto fue programado por cesárea y todo salió a la perfección. Duramos 45 minutos en el quirófano; los 45 minutos mas extraños de toda mi vida. Una mezcla de terror, ansiedad, felicidad y amor. Rosa nació a las 10.42am del 1 de Junio y como nació por cesárea la apartaron de mi por un rato mientras terminaban de coserme (suena raro, no?), pero tan pronto acabaron me llevaron a una habitación donde J y yo pudimos regocijarnos, llorar, abrazar, contemplar y acariciar a nuestra hija. Rosa quería comer constantemente y yo la ponía en el pecho con mucho dolor pero con un placer enorme por poder darle de comer. Nunca pensé en no continuar dándole pecho por mas que me doliera y afortunadamente durante mi estadía en el hospital pude beneficiarme de las visitas de la consultora de lactancia quien corrigió la postura de Rosa con lo cual mejoro aquello del dolor en un 100%.
Sin embargo, a pesar de que Rosa estaba enganchando bien no le bastaban las tandas de 30 minutos en cada pecho. Yo estaba un poco desgastada. Además que al cuarto día después del parto, el primer día de vuelta en casa, me atrapo una depresión post-parto bastante fuerte. Desde el hospital ya habíamos optado por darle a Rosa formula (tetero, leche de tarro, etc) ya que la leche no me bajaba y ella, obviamente, tenia hambre. No por eso deje de ponerla en el pecho a que mamara (había leído que poner a los bebes en el pecho era necesario para estimular la producción). Sin embargo, no se si fue por el suplemento de formula, por la cesárea, o por mi estrés con el tema, pero al cabo de un par de semanas mi producción de leche aun era muy escasa y no me bastaba para alimentar exclusivamente a mi hija.
Entristecida por el hecho decidí recurrir a grupos de apoyo como La liga de la leche y me sorprendió la generosidad de las mujeres que trabajan de voluntarias. Llame a un numero 1-800 y me dieron los teléfonos de un par mujeres que vivían en mi barrio. Fue así como conocí a Eileen, madre de dos, artista y vecina, quien muy generosamente me abrió las puertas de su casa y me dedico toda una tarde a darme y a ayudarme con Rosa. La verdad que nunca olvidare la generosidad de Eileen. Ella me ayudo a encontrar otras posiciones en las que se podía amamantar al bebe mas cómodamente y me sugirió una cita con otra consultora de lactancia para que me ayudara a incrementar la producción de leche.
Seguí al pie de la letra todos los conejos que me daba todo el mundo, me olvide de la dieta, tome avena (como lo sugirió la consultora, - y engorde 10 libras mas), tome pastillas de Fenugreek (no se como se llaman en español, pero es una especie que se usa mucho en la comida de la India), me compre una bomba Medela (la mejor compra que he hecho en muchos años, y la mejor bomba en el mercado) para bombearme mientras mi niña dormía, en fin que no hice, también llore, no dormí, me culpe, me estrese, me flagele y bueno ya se hacen a la idea.
Así que cuando Elieen me llamo a que fuera a un grupo de apoyo promovido porLa liga de la leche que se reunía cada tanto en mi barrio, fui encantada creyendo que iba a encontrar un grupo de mujeres con quien compartir mi experiencia y mi trauma… pero no! HORROR! fue el mío al encontrarme que entre las cosas que se discutían en la reunión eran los peligros de darle leche de tarro (aka =formula) a los bebes. Entiendo que la leche materna es el mejor alimento que se le puede dar a un niño, entiendo las políticas y las tácticas malignas a las que las empresas que producen la formula han recurrido para distribuir su producto, entiendo que tenemos que concientizar a las mujeres sobre los beneficios de la leche materna y promover a que mas mujeres amamanten a sus hijos, pero MIERDA, de ahí a decir, en pleno siglo XXI, que la leche de tarro puede hacerle daño a un bebe, es pura estupidez.
Bueno pues ahí termine yo. Si tenía un poco de depresión antes de ir a la reunión pues ya se imaginaran como salí. Súmenle a este malestar una terquedad sobrehumana por cuestionar mi capacidad de escoger acertadamente lo que nos convenía a mi y a mi hija y calculen como me llegue a sentir. Llegue a casa a llorar, a llorar por no poder darle a mi bebe lo que ella necesitaba para crecer sana y fuerte, llorar por poner a mi hija en peligro por darle formula en vez de pecho. Como si fuera poco recuerdo por esos días había leído en el libro de La Liga de La Leche, que una madre se debe regocijar cada que el bebe la despierta por la noche, se debe regocijar de poder darle de comer y de poder nutrir a su bebe. Bueno pues yo me muero de la pena señoras, pero a mi después del primer mes me daban ganas de llorar cada que Rosa se despertaba a comer y el bendito libro solo me hizo sentir peor porque yo no podía regocijarme por mi falta de sueño.
Pasaron unas semanas, la depresión se fue y yo me fui acoplando a mi nuevo rol. Mi hija y yo nos entendíamos y yo dejaba de dudar de mis capacidades y de mis instintos maternos. Entendí la gravedad del militarismo de grupos que promueven la leche materna a toda costa sin entender que cada madre tiene una historia distinta. Ufff es que me da una rabia de solo pensar por lo que pase creo que una madre necesita apoyo y no que le cuestionen a cada segundo como esta criando a sus hijos. Sobretodo en esos primeros meses cuando uno esta tan susceptible y tan desubicado. Que mas me hubiera gustado a mi que darle pecho a mi hija hasta los dos años solo logre darle pecho hasta los seis meses porque me dejo de bajar y siempre me toco ofrecerle de 2 a 4 onzas de tetero después de cada comida porque a veces que mi pobre Rosa llegaba a comer y la cafetería estaba vacía.
El caso es que Rosa es una niña sana. solo hasta hoy (coincidencia) se despertó con gripa, mientras que el hijo de mi vecina, que ha sido alimentado con pecho exclusivamente por 10 meses, vive mocoso y congestionado (claro que aquí he de aclarar que el niño va a la guardería mientras que Rosa se queda en casa conmigo). Que quede claro que no tengo ninguna agenda ni que estoy promoviendo nada, solo quería compartir mi experiencia porque creo que nada esta escrito en piedra y que las madres necesitamos apoyo y que a veces los grupos que promueven la amantada son ciegos a las dificultades de algunas de nosotras.
Esta pues, fue mi experiencia, y aunque ahora pueda mirar para atrás y sentirme tranquila, recuerdo que esos días me la pase muy mal, llena de angustias, dudas y culpabilidad… pero sobretodo muy perdida, finalmente me atreví a escribir este relato porque ya me hubiera gustado mucho haber sabido de alguien con una experiencia similar a la mía, creo que me hubiera ayudado a sentir menos sola.

