juventud divino tesoro

noviembre 9, 2010 · 15 comentarios

en May,Rosa,salud

La definición de la palabra empatía solo la conoce un papá o una mamá que haya pasado la noche en la sala de pediatría de Urgencias. En mayor o menor grado, claro está, dependiendo de la gravedad del hijo, pero en general uno cree saber que siente el otro porque uno se siente igual.

Cuando hay sangre se llama más la atención. Eso noté hace tres semanas que llegamos pitando a la clínica. Hacía seis meses que habíamos llegado al mismo lugar con la Rosa bajita de oxígeno. Yo venía más nerviosa ese día. La peque no respondía a nada. Se me ahogaba, se desmayaba, sudaba frío, no tenía fiebre. Principios de neumonía. Cuatro noches en el hospital.

Esta vez llegamos con sangre por todas partes. Una caída de una terraza que podría haber terminado mucho peor, terminó en el quirófano unas horas más tarde y con cirugía estética de por medio. Día dos, Rosa con el ojo izquierdo morado y la carita un poco hinchada. Día tres, el lado izquierdo de la cara completamente hinchado. Día cuatro, la carita sin facciones, inflada, un baloncito medio morado, pálido, verdoso. Día cinco, la hinchazón baja. Día seis, nos quitan el microporo, nos damos cuenta del tamaño de la chamba. Vuelven los recuerdos de la caída. El susto de los 3. El papá que se olvida de su hernia discal y se lanza terraza abajo en busca de su hija. La mamá que se para en la orilla no queriendo afrontar lo que puede ser. El papá que le pregunta a la hija si lo escucha. Oigo un quejido. Esta viva, respiro. Oigo al papá que le pide a su hija que mueva las piernas, luego los brazos y por último que mueva el cuellito. Que inteligente es, pienso. Luego le levanta la cara y los ríos de sangre ya le han manchado el vestido, el saco, su pelo. El papá pálido me mira desde abajo y me dice “hay mucha sangre”. Creo que me lo dice como un hecho para no asustarse, para ocultar su propio desconcierto, para no dejarse llevar por el escándalo escarlata que le recorre ahora sus propias manos. Rosa no llora. Se queja como un gatito, pasito, pausado. El papá la levanta y me la entrega “mamá, que me van a hacer?” Vamos a ir Urgencias mi cielo, te van a curar. Me sorprende mi tranquilidad. El papá empapado de sangre pero sin gota de la suya propia en su rostro me dice: Yo manejo. Yo me siento atrás. May amarrada a mi pecho en el bjorn duerme plácidamente. Acuesto a Rosa en mis piernas y le quito el pelo que se le ha pegado a la cara con la sangre. La acaricio, le pido que me cante una canción. No quiero que se duerma. No sabemos como cayó ni si se ha golpeado la cabeza. Mamá tengo sueño. Rosa cantáme la del gorrión en el rosal. May sigue dormida. La sangre al fin se detiene. “Mamá, cierto que papá es muy bueno, el me rescató….” Creo escuchar el llanto leve de mi compañero. Está asustado. Si mi amor, tu papá es muy bueno, el te rescató.

Llegamos a Urgencias. Nos hacen pasar de una. Llamo a mi mamá. Le pido que se haga cargo de May, que queremos estar con Rosa. Fractura en el pómulo, una herida profunda. Cirugía y de una vez plástica para que no le quede cicatriz.

Salimos de la clinica 10 horas después. Han pasado tres semanas. La cosa pinta bien. Los niños se recuperan muy pronto. Juventud divino tesoro. Le ha quedado una marca en el cachete y a nosotros en el corazón. Esperamos que con el tiempo ambas vayan desapareciendo.

Tenemos que cuidarla del sol por un año. Ese es el reto.

Por otra parte May gatea, se para, camina agarrada de la mesa o de las barandas de su cuna. Cumple 9 meses éste sábado y aún nada de dientes. Come de todo lo permitido y ya se pone la ropa que le quedaba a Rosa al año de vida. Es una gorda sin arrepentir y yo me siento afortunada. Feliz de haber sobrevivido una vez más a la sala de urgencias y feliz de tener un par de luceros en mi casa y, de vez en cuando, en mi cama.

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1 María Cecilia Ludzik noviembre 9, 2010 a las 6:56 am

hay nena! estoy llorando, no se cómo sobrevivieron a esto, ahora que pasó todo háganse un chequeo cardiológico ustedes, te mando un beso grande a vos y la hermosa Rosa

2 Paula Visne noviembre 9, 2010 a las 8:34 am

merde!
me quede helada!
Marga, me alegro tanto que todo haya salido bien y te abrazo fuerte (los abrazo fuerte) porque supongo que situaciones como esas deben ser durisimas pa’todos!
Besotes!

(te mande mensaje a FB)

3 Mamasita noviembre 9, 2010 a las 9:30 am

ay Margui te juro que no respiré ni una vez mientras leía. no me alcanzo ni a imaginar lo duro que ha sido esto para uds. eres muy fuerte, todos, los tres… por que qué prueba tan tenaz! me alegra saber que Rosa se ha recuperado positivamente.
les mando un abrazo muy fuerte! que todo siga bien y ojalá que esas heridas sanen pronto
V.

4 Milagros noviembre 9, 2010 a las 12:02 pm

Marge,
Leyendo tu post revivo la caida de Salvador en Mayo…se cae sobre una reja oxidadisima en un vinedo en la mitad de la campina de Parma en Italia, se voltea, le veo el craneo. Estamos en un lugar muy bonito pero sin hospital en la cercania, no hay papa, hay mucha sangre y eternos minutos hasta llegar al hospital de Piacenza…lloro detras de las gafas. Un medico carnicero, que lo cosio conmigo encima para que no se mueva y con un ayudante que le tenia la cabeza…15 puntos de alaridos ALARIDOS…quede mal por un buen tiempo…menos grave que Rosa pero muy angustiante el recuerdo. Las urgencias pediatricas italianas son las peores del mundo, ya las habia vivido antes. Que bueno saber que Rosa esta bien. Procicar reina! La cicatriz se nota cada dia menos, le tiene mucho miedo ahora a los medicos, pero quien lo culpa!
Un abrazo alpino
Mila

5 LIZA noviembre 9, 2010 a las 7:19 pm

Se me llenaron los ojos de lagrima, Pero afortunadamente fue una prueba superada, gracias a dios todo salio bien, y empatía como tu decís porque ya atravesamos por lo mismo hace dos años con mi recien nacida; 34 dias en la sala de urgencias (unidad de cuidados intensivos de neonatologia)por neumonía y seudomona, fue una gran prueba, pero que nos hace valorar mas a la familia…..saludos y abrazos y besos a tus dos grandes tesoros…mua!!!!

6 mariacecita noviembre 9, 2010 a las 11:44 pm

Besos pa’ los 4

7 Mari noviembre 10, 2010 a las 11:16 am

que horror. Me alegra que todo esté mejor. besitos y cariños para todos.

8 Julio noviembre 10, 2010 a las 11:18 am

Mujer hermosa, ser papá es un altibajo muy complejo. Para estar bien ya no se depende sólo de uno sino de los hijos. Recuerdo una etapa en que a Vero no le bajaba la fiebre. Un mes con fiebre. Sospechábamos lo peor. No dormíamos.
Espero que estes durmiendo mejor.
Te pienso.

9 Andrea noviembre 12, 2010 a las 1:01 pm

Hola, soy una lectora silenciosa y fuiste el primer blog de madres que recuerdo haber leído. Leo tus historias desde que Rosa era muy mini. No quería dejar de comentarte, Que momento espantoso… toda la empatía de mi parte, yo la pasé también, ambulancia, sangre, costuras, no tan grave pero creí que no podía resistirlo. Quedé muy asustada, pero de a poco se nos fue yendo la angustia. Todavía me siguen diciendo que soy muy sobreprotectora, que lo deje, que hay que golpearse para aprender….Les mando lo mejor, aprovecha para mimar mucho a tu Rosita.

10 marga noviembre 12, 2010 a las 5:22 pm

chicos, gracias por su solidaridad y apoyo…. abrazos…M

11 lobsang noviembre 16, 2010 a las 12:14 pm

hola, solo quienes somos padres podemos sentir el dolor de los chiquis como propios, me pusiste el corazon de un hilo, me puse en tu sitio, el de tu compañero y comparto el aliento contenido todo el tiempo… y el profundo cliche de ponernos en lugar de ellos para sufrir su dolor y salvaguardarlos de cualquier cosa.
Lo que necesites con gusto. Abrazos

12 Maxiavida noviembre 19, 2010 a las 7:22 pm

Menudo susto, y qué terrible esa sensación de impotencia que provoca el no ser las magas o superheroínas que nuestr@s hij@s creen que somos.
Os mando un abrazo grande

13 giselle enero 8, 2011 a las 5:32 am

Que bueno que todo salio bien, pobresita Rosa y que valiente…sin embargo que relato de amor mas lindo, a pesar del escadalo escarlata se siente el amor que hay en tu hogar. Si eres muy afortunada. Besitos

14 Lux enero 21, 2011 a las 4:47 pm

La vida con tus hijas…un camino de rosas…pero los percances del diario vivir…las espinitas…no hay unas sin las otras. Gracias a Dios todo se solucionó y no pasó de ser un gran susto. Qué bella familia tienes, Dios te bendiga y a los tuyos.

15 Baus febrero 5, 2011 a las 4:17 pm

Se me han salido las lágrimas mientra leía tu relato; uno no sabe de dónde sale la fortaleza en esos momentos.

Les deseo toda la felicidad posible.

Un abrazo.

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