
Hace ya varios años que me dejó de dar pena decir que le tengo pánico al avión. Desafortunadamente desde que soy mamá este miedo sólo ha incrementado. Uno de los motivos que más me preocupan es que a mi, claramente, no me queda más opción que empeparme, con lo cual logro relajarme pero al mismo tiempo le doy un hachazo a mis capacidades motrices. Con bebe abordo esta limitación, conjugada con el efecto somnoliento de la pastilla, esta lejos de ser una situación ideal. Que tal que le dé por querer pasearse por el pasillo y gritar cuando la turbulencia esta en todo su apogeo? Sufro de sólo pensarlo. Lo ideal sería que durmieran todo el tiempo, pero si lo hicieran, uno tampoco podría dormir a menos que los tuviera amarrados.
Todo este rollo para contarles que he descubierto el salvavidas para el avión. Se llama BabyBair y es un chaleco que se le pone al bebe y que se amarra del mismo cinturón del que la mamá se amarra al asiento. Así ambos pueden dormir tranquilamente ya que el bebe queda cómodamente sentado en el regazo de la mamá donde queda amarrado y protegido de un vacío repentino o de una fuerte e imprevista turbulencia.








