los cumpleaños de Abril
Hoy cumple años mi mejor amiga. Desafortunadamente no vivimos cerca y no podré acompañarla en las celebraciones. Hace rato que vivimos lejos la una de la otra. No vivimos en la misma ciudad hace mas de 10 años, y dejamos de vivir en el mismo país el mismo día que dejamos de vivir en el mismo continente, hace ya 7 años.
Conocí a la Julis cuando tenía 15 años y lo nuestro fue amor a primera vista….. casi. Ella llegó al colegio en quinto de primaria y fue acogida por un grupo de niñas al que yo no pertenecía. La verdad es que yo no me fijé mucho en ella. Yo tenía mi propio grupito y las cosas entra las amigas a esa edad son bastante territoriales. Sin embargo, a medida que el tiempo fue pasando yo me fui alejando de mis amigas. Nuestros intereses fueron cambiando hasta que un día me desperté y me di cuenta que no tenía mucho en común con mis “amigas’”, y que lo único que compartíamos era el colegio y el hecho de haber crecido juntas. Creo que ese fue el mismo día en que mi vida se cruzó con la de Julie.
Sobre ese día: No se porque diablos a nuestras profesoras de religión siempre les gusto ponernos a hacer dramatizados, pero fue precisamente durante uno de estos dramatizados que mis ojos volvieron a recaer en la Juli, la niña nueva, la que entró al colegio hacia cuatro años, la que siempre estuvo en mi clase y con la que nunca había cruzado palabra. Me acuerdo que la vi actuar y casi me desatornillo de la risa. Si la conocieran se la podrían imaginar; una torpeza lánguida, unos ojos brotados, una risa incontenible, una mala actriz. Quise ser su amiga, y la verdad es que ya no me acuerdo de como pasó, pero el caso es que Velez y yo nos volvimos inseparables.
Me gusta pensar que éramos dos parias atrapadas en un pueblo calentano. Ella me cantaba canciones de Van Morrison mientras yo le recitaba los poemas de E.E Cummings y los de Jim Morrison, como si ambos pertenecieran a la misma categoría de poetas. Juventud divino tesoro! Juntas aprendimos a fumar, aprendimos a hacer trampas en los exámenes, a escaparnos del colegio, a rumbear y a disfrutar las cosas simples de la vida como los borondos por Cali los domingos a las 5 de la tarde.
Alguna vez nos prometimos pasar los 30 o los 40 juntas. Creo que desde entonces imaginábamos que ese pueblo calentano que nos vió crecer no sería el mismo pueblo calentano que nos vería cumplir los 30/40, entonces nos prometimos vernos, mover cielo y tierra para estar juntas, tomarnos una copas y rumbear hasta que saliera el sol. Ya no me acuerdo si la promesa que nos hicimos de acompañarnos y de rumbear hasta el amanecer fue para el cumpleaños número 30 o el número 40. Espero que haya sido para el número 40 por que no quisiera pensar que nos hemos fallado…
Pienso con frecuencia en aquellas tardes de colegio con Juls, aquellas tardes sin mayores preocupaciones, aquellas tardes en las que nos íbamos a tomar malteadas a la Librería Nacional de la Avenida del Río y nos sentábamos a leer revistas de moda. Daría lo que fuera por poder pasar unas semanas con Velez en la finca, presentarle a Rosa, tirarnos en la hierba a ver pasar las nubes, salir a caminar entre el Ganado Sebú y el barro, comer limón con sal, escaparnos a fumar un cigarro a escondidas, piscinear hasta que se nos vuelvan las dedos unas pasas, secarnos echadas en las baldosas calientes, jugar parques y ver caer el sol detrás de las palmas de cera.
Daría lo que fuera por poder pasar mas tiempo con ella, por que mi hija la conociera de cerca y pudiera quererla todo lo que yo la quiero.
Te extraño mi Juli, Feliz Cumpleaños.

